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domingo, 23 de marzo de 2014

RABIETAS EN LOS NIÑOS CON AUTISMO


UNO DE MIS  SUEÑOS ERA PASEAR POR UN CENTRO COMERCIAL CON MI HIJO

Cuando venían las rabietas de mi hijo Juan Pablo, un tsunami era más fácil de controlar. Todo en la vida de mi hijo ha sido un proceso, incluso la aparición de las rabietas monumentales, y descontroladas, algunas veces sabia que las originaba pero otras no, lo cierto es que cuando tenía las rabietas mi impotencia era infinita.
 Juan Pablo en el primer año de vida había sido un niño ejemplar, comenzó a dormir toda la noche a partir del tercer día de nacer, y pudo ir a dormir en habitación separada a partir de los dos meses sin ningún tipo de problema, yo entendía que era un niño independiente aunque fuera el menor de tres hermanos, al año controlo perfectamente el esfínteres, dejando de usar el pañal, hizo cosas que su hermano mayor no había hecho y tampoco su hermana, hasta ahí todo muy bien, yo estaba feliz pues sobre todo mi hijo mayor me había hecho pagar la novatada de madre primípara con creces, mi hija había sido un poco más considerada, pero ninguno como Juan Pablo.  
El diagnostico de Juan Pablo como autista llega con claridad antes de cumplir los dos años, a partir del primer año comienzo a notar diferencias en el desarrollo normal de mi hijo con respecto a su hermano y su hermana, y comienza el desfile por diferentes especialistas, a lo que casi siempre nos vemos sometidos los padres de estos niños, trascurrido este tiempo ya fue diagnosticado con certeza como autista.
 Es algo asombroso como el niño fue cambiando de ser un bebé paciente y educado a ser un verdadero vendaval, mientras yo iba de especialista en especialista, su hiperactividad aumentaba de una manera vertiginosa y por su puesto las rabietas aparecieron en todo su esplendor, fueron tiempos muy difíciles para mí como madre, pues aún no sabía cómo reaccionar, y para sus hermanos, que tenían que aguantarle muchas cosas que jamás le hubieran aguantado a un niño neurotipico. Es típico también que aparezcan las autoagresiones en medio de dichas rabietas, y en mi adorado hijo aparecieron, fue pasajero pero muy traumático para todos, era tan grande mi impotencia que un día se tiro al suelo a darse golpes en la cabeza, mi reacción al verlo fue darle un azote en el culo, me dolió la mano pero más me dolía el alma pero paro, nos abrazamos y lloramos juntos, aún cuando recuerdo ese momento no dejo de sentir dolor, lo cierto es que desde ese día nunca más se volvió a autoagredir. 
Con el paso del tiempo y por supuesto todas las terapias que ha llegado a recibir Juan Pablo, las rabietas desaparecieron por completo. Hoy en día solo es un chico que de vez en cuando tiene mal genio como cualquier otro chico
Una de las cosas que le ocasionaban grandes rabietas era el no tener su vida planeada por anticipado, de hecho hoy en día se le debe decir todo con antelación para no causarle mal genio,  otro de los motivos de las rabietas era no dejarlo hacer su santísima voluntad. El ignoraba las necesidades de sus hermanos, si quería ver un programa de televisión no importaba que al resto no le gustará era él y punto, se convirtió en un pequeño verdugo para toda la familia, si salíamos a un centro comercial debíamos ir directamente a un sitio donde hubieran videojuegos para niños, o diversiones infantiles, el problema es que luego no quería salir del sitio, no tenia limites era todo sin final. Era tan grave el problema que en algún centro comercial me llamaron los guardias de seguridad, pensaron que le estaba maltratanto, se había tirado al suelo, daba patadas y gritos, se revolcaba y no lo podía alzar para sacarlo pues era un niño  fuerte, la terapista que iba conmigo se asusto y se hizo a un lado, nunca se me ha olvidado, le di las gracias y no trabaje más con ella.
Las madres por nuestra experiencia podemos ser de gran ayuda, a las otras familias que ahora empiezan el recorrido, mi problema se lo conté a otra madre que tenia un niño autista, y me pregunto, que tan resistente eres psicológicamente? Le conteste que ya no sabía, ella me dijo compruébalo, le dije cómo? . De inmediato me explico, si quieres que tú hijo tome las cosas con normalidad, llévalo a los sitios donde después no quiere salir, cuéntale que va a volver otro día, prográmelo y cumpla, las primeras veces te responderá con la misma rabieta de siempre pero luego lo asimilará, así lo hice no sé cuantas veces hasta que me funcionó. Hoy en día recuerdo mucho a esta madre que me guió en muchas cosas, uno de mis sueños era poder pasear con mi hijo tranquilamente por un centro comercial sin que me hiciera la respectiva rabieta, eso para mi era una utopía, lo logre y ahora mis sueños son mucho más grandes con él. Mi experiencia me dice que debemos ser persistentes, en todo con nuestros hijos autistas, tener un grado de tolerancia bastante elevado, pero lo más importante !!!MUCHO AMOR!!! eso lo hace mucho más fácil todo, el amor puede con todo. 
Gracias por leernos y compartir nuestra historia, gracias por sus comentarios, y si cree que nos puede ayudar a seguir creciendo como seres humanos nos interesa, gracias, gracias,gracias!!