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domingo, 2 de marzo de 2014

HIPOTERAPIA EN EL AUTISMO


Cuando en el colegio de mi hijo en el año de 1.999, me llamo uno de los Psicologos para decirme que si estaba de acuerdo en que Juan Pablo participara en un programa de hipoterapia, lo primero que hice fue preguntar de que se trataba pues el término para mí era totalmente desconocido. En ese momento fue cuando procedieron a explicarme que la hipoterapia era una terapia con caballos , bueno lo primero que les dije fue que van a hacer para que Juan Pablo no se lance del caballo al suelo? Me miraron se rieron y me dijeron no se preocupe de eso se encargan el grupo de terapeutas especialista en hipoterapia, con la seguridad que me hicieron sentir accedí a que Juan Pablo participara, todos los fines de semana durante dos años a estas terapias. En mi memoria está grabado el primer día, nos subimos padres y niños en carretas tiradas por caballos para que los niños se familiarizaran un poco con el animal, él subió encantado conmigo le pareció genial, hasta ahí todo estaba saliendo de maravillas pensaba yo dentro de mi ingenuidad. La odisea comenzó cuando ya se fue con los terapeutas para montar en el caballo.  Los únicos caballos en los que él había montado antes era el caballo de los carruseles que por supuesto le encantaban. El gesto de terror de mi hijo y su respectiva rabieta cuando lo fueron a subir al caballo fue terrible, lloro muchísimo ese día y desde luego el tiempo que permaneció fue mucho menos de lo que se esperaba. El problema de Juan Pablo es que tiene una madre testaruda, porque el siguiente Sábado, nuevamente fuimos, se comenzó con el paseo en las carretas de caballos y luego ya solo con el terapeuta al caballo, LOGICAMENTE QUE TAMBIEN HUBO RABIETA, pero ya de menor intensidad, al cuarto Sábado ya el niño lo aceptaba con agrado, así seguimos asistiendo durante dos años seguidos, el niño lo disfrutaba bastante, el problema es que en casa teníamos perro y entonces decidió coger al perro de caballo, luego logramos que tuviera una relación más estrecha con el perro de la casa al cual antes ni siquiera lo miraba.
Desde el punto de vista de nuestra experiencia estoy convencida que la hipoterapia a Juan Pablo sí que le ayudo, en la parte afectiva y en la resistencia táctil, pues era capaz de acariciar el caballo,  comenzó a mostrarse más cercano también con el perro de la casa, luego comenzó a demostrar sentimientos que antes ni por asomo lo hubiera hecho. Es de aclarar que ninguna de estas terapias tienen la varita mágica de la cura del autismo, pero también es cierto que entre más se les ayude con terapias a los niños y en general a las personas con autismo, su calidad de vida mejora notablemente, en el caso particular de Juan Pablo su capacidad de entendimiento y su vocabulario siguen mejorando día tras día. Hay una cosa que me gustaría hacer énfasis y es en que no solo para los niños con autismo son útiles las terapias, también en la vida adulta todo tipo de terapia, les beneficia y les hace crecer como personas, no porque sean mayores podemos parar, hay que seguir trabajando para que tengan mejor calidad de vida, hay que seguir enseñando, pues aunque a veces el aprendizaje es lento también es cierto que con persistencia, paciencia y mucha dedicación, se consiguen cosas que jamás habríamos soñado.

Siempre se dice y cada día tiene más fuerza de que las terapias con animales en los niños con autismo ayudan a mejorar su conducta, a crear lazos afectivos, y muchas otras cosas que podría seguir enumerando, desde nuestra experiencia les puedo contar que si, vale la pena intentarlo, pues cada pequeño logro con nuestro hijo es una batalla ganada en la guerra contra el autismo.
Es interesante saber que las terapias asistidas con animales vienen basadas en investigaciones científicas desde  1872 en Inglaterra. En 1875 Chassaignac, neurólogo francés descubrió que un caballo en acción mejoraba el equilibrio, el movimiento articular y el control muscular de sus pacientes y en 1944, la Cruz Roja Americana organiza, en el Centro para Convalecientes de la Fuerza Aérea de Nueva York, el primer programa terapéutico de rehabilitación de los aviadores. Es en 1953 que el Dr.Boris M. Levinson, instituye la Terapia Asistida con Animales (TAA). 
Si considera que su opinión es interesante o que nos puede aportar más conocimientos, nos gustaría tener  su comentario, y si cree que nuestra experiencia puede ayudar a alguien por favor compartirla. Gracias